El acceso a la calle del Blanqueo Nuevo, así como el de la inmediata del Blanqueo Viejo, se halla frente a la actual iglesia y colegio de Cristo Rey, en el solar donde se ubicó la antigua iglesia de San Gregorio Magno, en la zona de la Cuesta de San Gregorio (San Gregorio Alto) y ya muy de camino a la Carretera de Murcia por el Callejón de la Albérzana y en dirección a Haza Grande y los aledaños de la ermita de San Miguel alto pasando por el vistoso Arco de Fajalauza o por sus cercanías. Su nombre de "blanqueo" le viene dado de la lejana época en que en esas calles florecía una importante industria doméstica de lavado o "blanqueo" de la seda que, en la actualidad, se halla, obviamente, completamente extinguida.

La imagen que contemplamos no puede ser más elemental: las pocas lineas horizontales que conducen nuestra mirada a la perspectiva del sencillo ajimez, su resolución estética, delimitan paramentos simplificados que con su rancio y viejo blanco se articulan trascendiendo de panorámica visual y descriptiva a composición geométrica, a concepto formal donde los grados, los puntos de rotación, las inclinaciones y las iluminaciones terminan por configurar una idea de lateralidad simétrica horizontal así como la de una verticalidad diferente y complementaria (alto-bajo, cielo-tierra, etéreo-sólido, difuso-concreto, etc...) en lo referente a lo estéticamente dialéctico. Es una imagen que va más allá de su propia realidad ya que deja de ser una calle dentro de un plano, de un contexto, para llegar a constituir un proceso con finalidad e intención sintética (casi sincrética) que se apoya, más que nada, en su propio e interno dialogar así como en el logro de una didáctica fundamentada en las formas, en los símbolos... y en la historia.