Habus Ibn Maksan: Sobrino de Zawi Ibn Ziri y señor de Iznajar, se erigió en jefe del clan tras la marcha de su tío en 1.019. Como primer monarce efectivo del reino Zirí, inició su andadura política con un poder más bien ficticio. Gracias a una política ambigua practicada con el resto de los taifatos vecinos, le permitió ampliar los límites de su gobierno incorporando los distritos y ciudades de Cabra, Priego y Jaén en cuyo dominio hallábase la propia capital así como Martos y Alcalá la Real. En su reinado va a surgir la extraordinaria personalidad de un judío, llamado Samuel Ben Nagrela visir del propio Habus y del sucesor de éste, Badis. El protector de Ben Nagrela fue el secretario de Habus, Ibn al-Arif (que posteriormente fue asesinado por Badis poco después de subir al trono). El acontecimiento de un judío en una corte musulmana es de gran excepción, pues la tolerancia musulmana no llegaba hasta el punto de consentir pacientemente que un hebreo fuese su primer ministro. "Pero también, si ésto había de ser posible, tenía que ser en Granada" (R. Dozy). Bien es cierto que se trataba de un personaje extraordinario, pues "además de buen matemático y filósofo, sabía y hablaba, según se cuenta, hasta siete idiomas, y era particularmente docto en el árabe y su literatura, al par que habilísimo pendolista, cualidad a la sazón en gran aprecio" (Gonzalo Maeso)

En efecto: Se sabe que Ben Nagrela fue no sólo político sino filósofo y literato. Escribió numerosas poesías: Diwan", una introducción al Talmud, la "Epístola de los compañeros", "El libro de riqueza" y varios tratados gramaticales y filológicos. Hubo en el reinado de Habus alguna guerra y alborotos con los reyes vecinos, que Samuel ibn Nagrela supo llevar con discreción. Los mismos beréberes, odiadores de los judíos, lo celebraron.

Un poeta adulador y aúlico (al-Monfatil) llega a escribir frases como las siguientes en alabanza del visir: "Reuniste en tu persona todas las buenas cualidades que los otros hombres sólo en parte poseen; tú que has devuelto la libertad a la generosidad cautiva, tú que eres tan superior a los hombres de Oriente y de Occidente, lo mismo que el oro es superior al cobre. Si los hombres pudieran distinguir lo verdadero de lo falso no pondrían su boca sino en tus dedos. En vez de tratar de agradar a Dios besando en la Meca la piedra negra, besarían tus manos, porque ellas son las que disponen la felicidad." Fue también ministro de Badis Ibn Habus, rey brutal y poderoso y de carácter opuesto al hábil Nagrela. Sobre ello,refiere Sánchez Albornoz:

"De su padre Habus, heredó Badis, además del reino, al visir, judío e intelectual Samuel Ben Nagrela: barbarie y refinamiento frente a frente en Granada. "No podía ser mayor el contraste que separaba a la ignorancia, la bravura, la crueldad y el ciego ímpetu del soberano, y el talento político, la reflexión, la cultura refinada y la suavidad de su ministro. Como sus caracteres se complementaban, se entendieron a maravilla. Sin la astucia del hebreo, la barbarie del bereber habría fracasado. Eran dos personalidades extraordinarias. Y el elogio de Samuel por el más grande de los historiadores hispanomusulmanes, Ibn Hayyan, su contemporáneo, además, nos descubre todas las facetas: inteligencia, saber, refinamiento, doblez y astucia del judío genial."

(Claudio Sánchez Albornoz)

Zawi Ibn Ziri: Fue el fundador de la dinastía bereber Zirí. Vino de África para ayudar al pretendiente al Califato Suleimán Al Mutain aunque su ánimo de venganza por la muerte de su padre pudiera haber influido en su decisión. Tras la muerte en Guadix del califa Abderraman IV (Al-Murtadá), recibe la cora de Elvira como feudo. Gobierna la cora desde 1.013 a 1.019, fecha en que se traslada a Ifriquiya con la intención de reinar allí. Muere en Qayrawan presuntamente envenenado. Fue el primer emir y fundador de la dinastía. Como se ha dicho, había venido de Africa para ayudar al pretendiente al califato Suleimán Al-Mutain. Sin embargo es posible que su venida estuviera animada de un deseo de venganza personal, pues su padre, el jefe berberisco Ziri ibn Atiyya había sido asesinado por los actuales rivales de Suleimán. En realidad, había recibido graves heridas en una batalla librada cerca de Ceuta (octubre del 988) y tratado como rebelde por el regente del califato de Córdoba Almansur (Ibn-Abi Amir), quien expuso la cabeza de Ibn Atiyya en una de las puertas de la ciudad, cerca de los muros del alcázar. Ayuda, pues, Zawi al pretendiente y nada pudieron contra él las amenazas del califa Abd al-Rahman IV, llamado al-Murtadá, que es derrotado y asesinado en Guadix,como queda ya dicho.

Zawi, el general y primer zirí, pertenece a la tribu sinhaya (o lamtuna), esto es "portadores del velo". Los sinhayíes era filofatimíes en oposición a la tribu zanata, que era antifatimita. Con ayuda de los suyos, se afianza en el poder. El acontecimiento más trascendente de su reinado y decisivo en la historia de Granada fue el cambio de capitalidad. Los habitantes de Elvira se trasladan a Granada, que queda erigida como cabeza del reino. Palacios y edificios comienzan a levantarse dentro del recinto de la alcazaba y en las laderas del Darro e incluso en torno a la fortaleza de la Sabika, donde se ubicará la futura Alhambra... Es muy valioso el testimonio del historiador Ibn Hayyan quien asegura que la metrópoli nueva arrebató su fama a Elvira, ya arruinada por siempre jamás, apropiandose el nombre de la vecina Garnata al- Yahud, o "Granada de los judíos". Pero más valioso todavía es el testimonio de Abd Allah, descendiente de Zawi y último rey zirí:

"La ciudad de Elvira, situada en una llanura, se hallaba poblada por te gentes que no podían sufrirse unas a otras, hasta el punto que había persona que se hacía construir delante de su casa un oratorio y unos baños para no tropezarse con su vecino... Los habitantes de Elvira.., por decisión unánime, se resolvieron a escoger para su nueva instalación una altura que dominase el territorio y una posición estratégica de cierta elevación en la que construir sus casas y a la que trasladarse todos, hasta el último; posición de la que harían su capital y en cuyo interés demolerían la mencionada ciudad de Elvira... Contemplaron asimismo el monte en el que hoy se asienta la ciudad de Granada y comprendieron que era el centro de toda la comarca. El lugar les encanto.. En consecuencia, y en tanto Elvira quedaba arruinada, comenzaron a edificar en aquel sitio, y cada uno de los hombres del grupo, lo mismo andaluz que bereber, procedió a levantar allí su casa."

(Memorias de Abd Allah)

Nazaríes: Miembros de la dinastía iniciada por Alhamar y que finalizó con Boabdil denominados así por aplicación de uno de los patronímicos, Nasr, del primer rey. La descomposición del término generó nasríes, nazaríes y, finalmente, nazaritas.

Además de Mohamed I Alhamar, primero de los nasríes, es de interés la referencia a su hijo Mohamed II que falleció el 8 de Abril de 1302 sucediéndole su hijo Mohamed III denominado, también, Al-Majlu (destronado) porque así lo fue por el príncipe Nasr, finalizando sus días en Almuñecar donde murió envenenado el 21 de Enero de 1314. Nasr, rey desde el 14 de Marzo de 1309, activa otra rama distinta de la familia Nasrí pero sin el éxito que se esperaba de ella, ya que se empeñó en elevar al visirato a un personaje oscuro e inhábil como Mohamed Ben Alí Al-Hachch que consiguió traerle la desgracia y la inhabilitación a los pocos años de su liderazgo( 14 de Febrero de 1314). El quinto monarca fue Ismail I que restableció la disciplina y restauró un ejercito casi inexistente consiguiendo ensanchar el reino granadino de una manera sorprendente lo que le llevó a afianzarse poderosamente en el poder hasta que fue asesinado el 8 de Julio de 1325 por el alcaide de Algeciras a quien había arrebatado una bella cautiva, sucediéndole su hijo, menor de edad, Mohamed IV quien sufrió enormes presiones políticas y militares hasta el punto de que el reino granadino quedó sustancialmente amputado durante su reinado así como el propio rey, asesinado a golpe de lanza cerca de la actual Estepona.

Asciende al poder el hermano del asesinado, el brillante rey Yusuf I con el que la historia del reino Nazarí de Granada se cubrirá de gloria y de paz gracias a su habilidad y capacidad para el pacto benéfico. Aprovechando los períodos de paz conseguidos, tanto el rey como su ministro Reduán se dedicaron a la reorganización de estado granadino así como a la ejecución de obras públicas, a la educación, a la ciencia y a la estructuración del estado. La restauración de la Alhambra así como la construcción de nuevas estancias fue otro de los renglones más destacados de este período. Su alianza con el mariní Abu-l-Hasan así como su enfrentamiento obligado con las tropas cristianas dirigidas por Alfonso XI no le supusieron más que desgaste y ruína tras la derrota de la batalla del Salado y la posterior del río Palmones. Fue asesinado por un demente el día de la fiesta del "fitr" o 19 de Octubre de 1354, siendo nombrado nuevo rey su primogénito Mohamed V, otro de lo grandes reyes de la dinatía nazarí que continuó el esplendor que ya había iniciado su padre sirviendose de un gobierno de intelectuales coordinado por el hachib Reduán y en el que el célebre polígrafo Ibn Jhatib ocupaba uno de los ministerios. A partir de este momento las cosas en Granada se tiñeron de conspiraciones, más asesinatos, contubernios y desgaste hasta el punto de que se inicia una clara decadencia hacia la destrucción política que irá llegando con sus sucesores tras su muerte el 16 de Enero de 1391. Yusuf II con u reinado de menos de tres años murió, envenenado, el 3 de Octubre de 1392. Su hijo, el infante Mohamed VII, que en vida de su padre había intentado destronarle, murió el 13 de mayo de 1408 tras un reinado funesto y desgraciado para él y para Granada. Fue nombrado sucesor su propio hermano Yusuf III de talante conciliador y pactista pero con hechos de franca beligerancia dadas las circunstancias que le tocaron vivir. Este rey falleció el 19 de Noviembre de 1417 víctima de un ataque de apoplejía. A partir de este momento las destituciones, los segundos y hasta terceros y cuartos reinados, las codicias, las deslealtades y las traiciones estuvieron a la orden del día, especialmente al final del reino, dada la debilidad dinástica del decadente reino así como la extrema habilidad del Rey Fernando el Católico, paradigna del príncipe según Maquiavelo.

Mohamed VIII el Pequeño(que reinó dos veces), Mohamed IX el Zurdo (que llegó a reinar hasta en cuatro ocasiones), Yusuf IV, Mohamed X el Cojo (reinó dos veces), Mohamed XI el Chiquito, Sad o Ciriza (que también reinó en dos ocasiones), Yusuf V, Muley Hacen (que reinó dos veces), Mohamed XIII el Zagal y Mohamed XII Boabdil que, también reinó dos veces, destruyeron el tambaleante taifato que, finalmente, cayó en manos de los Reyes Católicos finalizando, de este modo, la Reconquista y logrando, así, la unidad de España.

Alhamar: En plena ofensiva cristiana que coincidió con la debilidad progresiva del poder almohade presionado por benimerines y por el descontento de sus propios generales (rebelión de Yusuf Ibn Hud Al-Chuzamí ) surge la figura del señor de Arjona, Mohamed Ibn Yusuf Ibn Alhamar Ibn Nasr que se subleva en 1232 contra el mismo poder almohade al que servía. La rivalidad entre los dos antiguos generales almohades sublevados ambos, se resolvió con el asesinato del Ibn Hud por el walí de Almeria (1237). De este modo Alhamar pudo apoderarse de Granada, reconociéndole de inmediato como rey los cadíes de Almería y Málaga,cosa que explicaré a continuación con más detalle:

Ibn Alhamar, de nombre propio Mohamed, pertenecía a noble familia árabe que de antiguo se había establecido en Arjona. Descendiente de Sad ben Ubada, compañero de Mahoma, se vanagloriaba de ilustre linaje. Uqáyl ben Nasr tío de Mohamed fue el primero de la familia que tomó el apelativo de al-Ahmar, que quiere decir El Rojo. Un antepasado suyo, llamado Yahyá se había pronunciado en la Alpujarra y antes de morir le atribuyó sus derechos a constituir un reino independiente. Mohamed Ben o IbnYusuf Ibn Nasr Ibn Alhamar, que tal era el nombre completo del fundador del reino granadino, estaba dotado de talento y ambición y comprendió fácilmente la posibilidad de formar un poderoso estado nacional con las ruinas del imperio almohade, decidiéndose a disputar a Ben Hud la hegemonía sobre el Islam español. Secundado por sus parientes Asqilula y al-Mawl y otros familiares, se sublevó en Arjona el 16 de julio de 1232 y arrebató a Ibn o Ben Hud las ciudades de Jaén, Guadix y Baza que se habían pronunciado a favor del último, aprovechando la favorable circunstancia de que éste se encontraba combatiendo a Castilla. Derrotado por Fernando III el Santo en Jerez, Ben Hud entregó Córdoba a los cristianos, mientras que Ibn Al-Ahmar le arrebataba Loja y Alhama.

En 1233 el caudillo de Arjona se apoderó de Jaén y Córdoba y dos años después conquistaba Sevilla, pero sólo logró dominarla por el breve espacio de un mes. Granada había aceptado la soberanía de Ben Hud, mas al morir éste y reunidos los personajes notables de la capital, en mayo de 1238, decidieron proclamar a Ibn Alhamar y enviaron diputados a Jaén, donde a la sazón aquél se encontraba, con el documento de proclamación. Al atardecer de un día de mayo de 1238, Alhamar acampó con sus tropas en la vega granadina. Tenía el propósito de penetrar en la ciudad al día siguiente, pero cambió de pensamiento y lo hizo a la puesta del sol, del día en que dio vista a Granada.

Franqueadas las puertas de la medina, subió directamente a la vieja alcazaba del Albayzín: Vestía un sayo a rayas con hombreras cortadas y llevaba la espada ceñida en banderola. Cuando el almuédano invitaba a los creyentes para la oración del atardecer Alhamar llegó a la puerta de la mezquita al-Murabitín y se detuvo en el umbral. Entonces los jeques granadinos le pidieron que penetrase en el templo y lo llevaron hasta el mihrab. El nasrí dirigió aquella tarde la oración vistiendo traje de viaje y pompa, acompañado por los más conspícuos personajes de la ciudad, que lo reconocieron soberano de Granada. Cuando terminó la oración salió de la mezquita encaminándose al alcázar que había construido Badis el zirí y a cuyas puertas ardían antorchas. Seguido por su séquito penetró en el palacio. De momento, Alhamar estableció su corte en la alcazaba del Albayzín, pero al año siguiente decidió trasladarla a la Colina Roja. "Este año de 1239 --cuenta el historiador árabe-- Alhamar subió desde Granada a la Alhambra. Inspeccionó aquellos lugares, eligió el sitio y trazó los cimientos del castillo. Antes de que terminara el año, ya estaban levantadas altas construcciones defensivas a las que llevó el agua del río (Darro), construyendo una acequia y elevando un azud." Comenzó entonces la construcción de la Alhambra nazarí.

En una síntesis política puede decirse de su reinado y su proceder que a fín de asegurarse aún más en el trono y esperando un cierto apoyo moral que le permitiese enfrentarse al rey Fernando III, el Nasrí llega a reconocer al califa abbasida. Sin embargo los ataques cristianos se redoblaron e intensificaron de tal modo que Castilla conquista el señorío de Arjona en 1244 y Granada tuvo que entregar Jaén así como aceptar el vasallaje de Castilla. Con este sometimiento Alhamar inició el fin del reino de Granada que durará dos siglos y medio no por la fortaleza granadina sino, más bien, por el poco interés que, en la mayoría de las ocasiones, suscitaba entre los monarcas cristianos más preocupados por sus rivalidades y haciendas que en finalizar la reconquista. Durante los doscientos cincuenta años del Reino Nazarí de Granada se sucedieron un total de 21 monarcas, casi siempre, enzarzados en luchas dinásticas, agobiados por su desorden político y militar e incapaces de dar soluciones sociales y económicas a una población cada vez más exigente y creciente. Si se mantuvieron tantos años fue por el comportamiento citado de los monarcas cristianos asi como por que " los nazaritas granadinos jugaban con triple baraja, ora acercándose a los castellanos contra los marroquíes, ora combatiendo aquellos junto a los benimerines, ora aliándose con los Jaimes o los Pedros de Aragón, contra los Fernandos, los Alfonsos o los Pedros de Castilla" (S. ALBORNOZ).

 

Elvira: Población musulmana construida al pie de Sierra Elvira y entre Atarfe y Pinos Puente sobre alguna de las ciudades romanas preexistentes.

Forma parte fundamental de la polémica surgida entre Alcazabistas y Elviristas sobre el origen urbano de la actual ciudad de Granada. Medina Elvira floreció durante los siglos VIII y IX. Sus habitantes construyeron una importante mezquita (865) propia de la capitalidad de la ciudad y a finales del siglo XI y principios del X, la dominación islámica de la urbe inició una imparable descomposición como consecuencia de las interminables guerras tribales durante el poder emiral y califal que ya daban síntomas de deterioro y agotamiento.

Según los documentos de la época, Medina Elvira era una ciudad luminosa, abierta, de fácil acceso y de comunicación plural y cómoda, circunstancias que en momentos de paz coadyuvaban a su esplendor, riqueza y prestigio. Sin embargo estas favorables condiciones se convertían en contrarias al llegar las circunstancias de enfrentamiento, de tensión, dependencia y peligros. Así pues, se decidió abandonarla y su población incrementó el número de habitantes de la Granada del Albayzín, a partir de ahora, refundada y potenciada.

 

Alcazabistas: Constatan que en lo más alto del actual Albayzín se encontraron importantes ruinas romanas con frecuentes inscripciones referentes a Ilíberis. En opinión de estos estudiosos, Elvira se construyó sobre las ruinas de cualquiera de las ciudades romanas citadas por Plinio, mientras que la actual Granada sería una continuación de Ilíberis a la que posteriormente acudieron los habitantes de las ciudades de la llanura que, por inseguras, hubieron de abandonarse. Por lo tanto, la vieja Granada romana y musulmana ya existía en convivencia con Elvira que quizá fuera más potente y políticamente más significativa que ella.

Cuando la debilidad general y la incapacidad geoestratégica de la llanura planteó el dilema de la continuidad a el traslado, esta segunda opción terminó por consolidarse y prevalecer en detrimento de la permanencia y en potenciación de la, por ello, reactivada Hinz Garnata. En la actualidad esta tesis es la más defendida de ambas pese a las reticencias que suelen aparecer al enfrentar las dos premisas, más por el peso intelectual de sus defensores que por la capacidad de equilibrio dialéctico que pudiera llegar a plantear la opción elvirista..

Elviristas: Ante la pregunta de dónde apareció la inicial Granada (probablemente la Ilíberis romana) una serie de investigadores de reconocido prestigio llegan a conclusiones enfrentadas: De entre ellos, los Elviristas afirman que se encontraba cerca de Sierra Elvira, entre Pinos Puente y Atarfe, y donde posteriormente aparecería la musulmana Ilvira. Para su tesis se fundamentan en el parecido de los nombres progresivamente dados al lugar: Iliberri, Ilíberis, Ilvira y Elvira, además de la evidencia de las ruinas romanas, debajo, y musulmanas, arriba.

Medina Elvira, capital de la Cora, floreció casi los dos primeros siglos de la permanencia árabe hasta que las intrigas y enfrentamientos internos de la época califal acabaron con su paz, tranquilidad y seguridad. En ese momento la población, y el propio poder político, se plantea la continuidad en ella o su abandono pese al dramatismo que ello podría suponer. Los continuos saqueos, sojuzgamientos y humillaciones no tardaron en decidirlos a tomar la opción más trágica pero, también, más segura. En torno al 1010 se dirigen a la colina del Albayzín, central respecto a las demás alturas inmediatas y segura por su misma condición de acrópolis defensiva y terminan por instalarse allí. Sobre la colina se refunda y reactiva la vieja y decadente ciudad hecho que refutan con argumentos razonables pero de menor peso que los que defienden lo contrario, la nueva y activa capital musulmana.

Vega: Territorio en torno a la ciudad de Granada que respecto a ella ocupa una posición excéntrica y exterior y que ha supuesto en la evolución histórica de la ciudad y en las poblaciones del entorno un modo de vida más que suficiente para la subsistencia y, a veces, para el enriquecimiento. La extensión urbana se produjo sobre la Vega a medida que la presión demográfica y política se acentuó, especialmente, desde la invasión musulmana y, sobretodo, tras la Reconquista. En la actualidad, las distintas normas de protección, especialmente el Plan de Protección de la Vega, impiden la ocupación del espacio restante, aunque la verdad es que bien poco queda por proteger pues si el municipio de Granada se ha dotado de figuras e instrumentos legales para evitar la total esquilmación de lo poco que aún le queda, los restantes pueblos de la comarca han evitado constreñirse al mismo procedimiento legal restrictivo en beneficio de una expansión urbanística, casi siempre descontrolada y anarquizante pese a las pretendidas Normas Subsidiarias en uso, que tiene por objeto dotarse de representatividad poblacional y peso demográfico final a costa del agotamiento de una espléndida y ya exígua zona agrícola natural que hubiera correspondido conservar, promocionar y proteger. En estos lugares periféricos a la municipalidad capitalina, el proceso de rururbanización es tan evidente que la propia esencia y personalidad de los núcleos tradicionales de los pueblos de la comarca choca espectacularmente con sus propias aureolas periféricas urbanísticamente radiantes muy descoordinadas sector a sector y muy al margen de la necesidad ecológica de preservación que tanto interesa que entre todos consigamos, por ser los administradores que somos de un paisaje de obligada transmisión patrimonial hacia nuestros descendientes.

Este: Punto cardinal donde se inició la Granada más antigua y, por tanto, donde se hallaban los territorios correspondientes a la acrópolis defensiva. La incapacidad de la ciudad actual para expandirse por ese ámbito no procede tanto de las dificultades técnicas y económicas que encierra si no, más bien, del sentido de protección que se debe al patrimonio histórico artístico del casco antiguo que en este lugar supone su punto más álgido en la medida en que los hitos más definidores de la Granada sustantiva se encuentran en estos pagos levantinos: Albayzín, Axabica y Alhambra, Cartuja, Sol-Valparaíso, Mauror- Antequeruela-Neched... La declaración del Albayzín como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, acentúa aún más, si cabe, la protección del territorio, al menos a nivel teórico y normativo, aunque a efectos pragmáticos esa protección no se produce realmente (salvo con tibieza y aparentemente de modo justificativo) ya que múltiples actuaciones privadas e, incluso, ciertas públicas (con la gravedad que ello supone) se orientan hacia procedimientos erráticos donde la especulación y la descoordinación oficial destacan notoriamente: la visión de un Albayzín multicableado en donde cualquiera puede colocar su atena de TV a la altura que le parezca y con las características que más le acomoden, así como alterar el paisaje añadiendo cualquier tipo de tejado (uralita o de hiriente plástico multicolor), transmiten al observador de, pese a ello, tanta belleza sintética y tanta historia imperecedera una enorme impresión de desorden y pobreza intelectual que fustiga intensamente a quienes desean sentirse vinculados a un grandioso espacio de arcanos y pretéritos sostenibles. Sin embargo, el motivo de esta Web no es la crítica sino el fomento informativo y la orientación sensible para una motivación mayor y creciente respecto a lo que es el Albayzín y lo que significa y, también, para que en el futuro puedan evitarse las desmanes y los significativos silencios que ahora, dramáticamente, se están produciendo.

 

Descripción del Albayzín, su mezquita aljama, mezquita de los morabitos y cementerio de la Cruz de la Rauda.

Hacia el norte (de Granada) está el Albayzín, otra ciudad fuera de las murallas de la verdadera ciudad de Granada. Tiene las calles tan estrechas y angostas que las casas en su mayoría se tocan por la parte alta, y por lo general ni un asno puede dejar paso a otro asno, como no sea en las calles más famosas, que tienen de anchura quizá cuatro o cinco codos, de manera que un caballo puede dejar paso a otro. Las casas de los sarracenos son, en su mayoría, tan reducidas -con pequeñas habitaciones, sucias en el exterior, muy limpias interiormente -que apenas es creíble- Casi todas tienen conducciones de agua y cisternas, que suelen ser dos: una para el agua clara, otra para sacar las suciedades. Todas las calles tienen canales para las aguas sucias, de manera que cada casa que no tiene cañería por las dificultades del lugar, pueda arrojar por la noche sus inmundicias en aquellos canales En esta ciudad, o mas bien parte de Granada, hay una bellísima mezquita de ochenta y seis columnas exentas, que es menor, pero mucho más bella que la mezquita mayor del a ciudad, con un deliciosos jardín sembrado de limoneros. Marchando hacia abajo, en dirección hacía la ciudad grande, en la cumbre del monte de enfrente a la Alhambra, sale al paso otra mezquita, hermosa, pero no tan grande, la cual, por mandato del rey, el arzobispo quitó a los sarracenos y consagro en honor de San José, esposo de la bienaventurada Virgen Maria, y la doto de clero. Vimos en su jardín un enorme olivo, mayor que una encina, lleno de aceitunas. Subiendo a la torre, conté tal número de mezquitas, que es difícil de creer. Aquel día tuve ocasión de ver un cementerio. Ocupa gran parte de una ladera del monte sobre la ciudad y tanto espacio como la ciudad de Ulm. En la cumbre hay una altísimas torre, en la cual están los sepulcros de rey de Granada.

(Jerónimo Munzer.1494)

 

Albayzín: Barrio histórico de Granada que debe su nombre a los halconeros que habitaban ese arrabal (Rabad Al Bayyezin = Barrio de los Halconeros) como consecuencia de que la nobleza inicial, siria, practicaba frecuentemente el arte de la caza cetrera. Otra versión más general pero también menos plausible es la de que tal topónimo proviene del asentamiento de los fugitivos de Baeza en ese arrabal (Rabad Al-Baezín) una vez que las huestes del rey Fernando III iniciaron la ofensiva contra el Alto-Medio Guadalquivir. El polígrafo Ben Al-Jhatib sostiene que su verdadero significado es el de Barrio en Cuesta.

El Albayzín ya existía con anterioridad al siglo XI aunque no bajo esa denominación puesto que existían otros criterios toponímicos que nos conducen al siglo VII antes de Cristo, concretamente al mundo romano del denominado Municipium Florentinum Iliberritanum o Florentia. La posición estratégica donde la ciudad de Granada debió de tener su origen fue poblada, además, por visigodos y árabes hasta el punto de quedar elegido el área de la actual Placeta de las Minas como centro del poblamiento sirio en torno al año 765 por Assez Ibn Abderraman El-Xeibani debido a su enorme parecido con Damasco, aunque previamente Sawwar Ibn Handum ya habia erigido en el 750 la fortaleza de Torres Bermejas, en la cercana colina del Mauror, por si mozárabes y judios se pudieran sublevar dada la evolución de los hechos económicos y políticos más recientes.

En la actualidad, el Albayzín comprende el conjunto de los diferentes barrios de la época musulmana en su conjunto (incluido el original Barrio de los Halconeros) habiendo quedado como sola identificación última el poblamiento en acrópolis que ocupa la vieja colina del Albayzín.