CHANCILLERIA

La reforma judicial de los Reyes Católicos estableció, en sustitución de la antigua Audiencia Real, único tribunal de apelación de Castilla, dos Chancillerías o Tribunales Superiores de Justicia, con residencia permanente, la una en Valladolid y la otra en Ciudad Real.

En el año 1.500 los Reyes Católicos dispusieron que ésta última pasase a Granada. El 8 de febrero de 1 505 se trasladaba aquí el Tribunal hasta 1.834 en que la Chancillería perdió su nombre, sustituida por la Audiencia. Instalado al principio el Tribunal en la Alcazaba, en la calle Oidores, el local resultó insuficiente para albergarlo, por lo que en 1.525 ordenó el rey que, del importe de las penas de cámara, se gastase lo preciso para hacer una nueva residencia, ordenando un año después su traslado a las casas que habían sido del Obispo de Burgos en tanto se terminaba el nuevo edificio que albergaría la Chancillería y la Cárcel, ambas enlazadas por una crujía triangular.

El edificio debió comenzarse hacia 1531 rematándose, más tarde y por disposición de Felipe II, la fachada y la escalera. En un principio sólo debió construirse la parte delantera, correspondiente a la Chancillería. Su patio central, construido bajo la posible dirección de Siloé hacia 1 540, tiene dos cuerpos: uno inferior, con columnas dóricas de mármol blanco y otro superior, adintelado, con columnas jónicas elevadas sobre pedestales y cornisamento. En los muros de las galerías alta y baja hay escudos imperiales pintados al fresco y puertas con adornos de talla y relieves de las Virtudes y jurisconsultos clásicos, al estilo de Siloé y seguramente ejecutados por Diego de Aranda. En torno a esas galerías se abren las dependencias y el patio, restaurados en 1.926. La escalera, terminada en 1.578 presenta tres arcos con figuras de las Virtudes y escudo de los Reyes Católicos. Su bóveda vuela sin más apoyo que el muro, iluminándola dos ventanas cuyos frontones interiores decoran águilas que sostienen el mundo y niños con los emblemas de los Reyes Católicos y de los Austrias. En la parte alta hay una vidriera pintada con el escudo de Felipe II cerrando el conjunto un espléndido techo de artesones hexagonales, profusamente dorado, apoyado en un friso con adornos romanos y racimos de mocárabes en las pechinas. La escalera es del cantero Pablo Marín así como la escultura de Alonso Hernández. Debajo hay un pequeño habitáculo conocido con el nombre de Cueva del Verdugo, porque allí esperaba éste las órdenes del Tribunal cuando había de cumplir la sentencias capitales. La fachada de Francisco del Castillo, fue terminada en 1.587 ejecutada por el cantero Martín Diez de Navarrete, y esculpida por Alonso Hernández. Recuerda, en algunos de sus detalles, los palacios romanos y florentinos por las quebraduras e incrustaciones de sus elementos arquitectónicos y la ciclicidad entre formas de distintos diseños propios del barroco hispano. Sendos cuerpos con almohadillados flanquean los dos pisos que componen la fábrica del edificio en los que se alojan múltiples ventanales de formas y tamaños diferentes. Remata la arquitectura más elevada una balaustrada de piedra en cuyo centro se instala el templete del reloj sustituyendo un anterior medallón con busto de Carlos III que en la actualidad se halla al pie de la escalera principal. El edificio está labrado en piedra franca siendo el material decorativo y accesorio de mármoles de Sierra Elvira y Macael.

CASA DE PORRAS:

La casa de Porras estuvo ocupada por la familia de tal nombre desde 1.497, fecha en que un tal Alonso de Porras aparece como jurado de la parroquial de San Gil. En la fachada principal se abre un obra de cantería, organizada a base de un arco carpanel enmarcado por pilastras toscanas y entablamento. Un segundo cuerpo se desarrolla en torno a un vano central al que flanquean dos columnas dóricas adosadas. El antepecho está decorado con un escudo nobiliario que es ajeno y anterior a los Porras; tal vez porque "la casa fuera, con anterioridad, propiedad de otro linaje y que tomara el nombre del último poseedor" (Mª. Angustias MORENO OLMEDO: Heráldica y genealogía granadinas).

En correspondencia con las pilastras inferiores hay dos candelabros antorchados en los extremos. El patio, cuadrado, se articula por elegantes galerías de columnas toscanas y corintias, así como zapatas y cubiertas. Aunque hoy día está muy remodelado, no ha perdido el valor de interesante testimonio de edificio doméstico del siglo XVI. El intimismo creado en torno al patio sólo es superado por las inmejorables perspectivas desde el ángulo septentrional. Actualmente pertenece a la Universidad de Granada y sirve de Centro Cultural gestionado por estudiantes.

PLACETA DE CARVAJALES

Viniendo desde la placeta de los Capellanes se desemboca en la de los Carvajales que debe su toponimia a un viejo linaje de Valencia de D. Juán y señores de Jódar que se remonta a la conquista de Granada en la que tomaron parte activa Don Alonso Sánchez de Carvajal y Don Juan de Carvajal. Es uno de los espacios más extraordinarios del Albayzín por las condiciones que en él concurren: dispone de agradables bancos que invitan lánguidamente, como casi sin quererlo, a reposar bajo los frescos verdores de la floresta y disfrutar del recoleto espacio que como una flecha a punto de saltar del tenso arco apunta a la Alhambra con la intención de llevarnos a ella. En este priviligiado espacio se entra en conexión con la historia más íntima del barrio; aquí se conecta con la particular forma de reconocer el mundo que la cultura islámica llegó a poseer: la sensualidad aportada por un espacio recoleto y romántico se implementa con el murmullo apagado de un agua que fluye por la nimia alberca y el dulce chapoteo de los juguetones saltarines de los márgenes. Con una estructura nada engolada e impregnada hasta la totalidad por lo simple y popular se ha conseguido lo que suele parecer imposible en intervenciones más sesudas y económicamente superprotegidas: recuperar la función de espacio socialmente aglutinador y estéticamente escenográfico que le corresponde.

IGLESIA DEL SALVADOR:

El templo se construyó sobre el solar de la mesquita Mayor del Albayzín: "de ochenta y seis columnas exentas, que es menor, pero mucho más bella que la Mezquita Menor de la ciudad, con un deliciosísimo jardín sembrado de limoneros" (J.MUNZER: Viaje por España y Portugal...)

Fue consagrada para el culto cristiano en 1.499, bajo la intransigencia del Cardenal Cisneros. En torno a la mezquita se apiñaban edificios diversos: una escuela, una ahóndiga, otra mezquita más pequeña... De todo aquello hoy sólo se conserva parte del patio de las abluciones, el sahn, el aljibe del centro y algunos otros restos de menor interés. Desde el final de la calle Panaderos se puede ver la portada que da acceso al sahn, donde en época cristiana se colgaban los sambenitos de los moriscos penitenciados. Hacia mediados del S. XVI la fábrica de la mezquita no garantizaba ya la estabilidad del edificio, por lo que fue necesario realizar algunas reparaciones como la reconstrucción del muro que da a la plaza; para su entrada trazó Siloé la bella portada que hoy se puede admirar. Como los problemas de la obra de la mezquita no se podían solucionar sólo con reconstrucciones se decidió la demolición para construir un nuevo templo cuyas obras quedaron inconclusas a principios del S. XVII.

Proyectada por Juan de Maeda con tres naves, sólo se terminó la central, con la cabecera y la torre de campanas. Los siglos siguientes trajeron malos vientos para la iglesia porque a mediados del XVIII apenas pudo soprtar los efectos de un terremoto; en el XIX no escapó a las secuelas de las desamortizaciones; y en el XX se sumó a la nómina de edificios religiosos azotados por los incendios del año 36. En la posguerra se inició una paciente restauración y reconstrucción que aún continúa en nuestros días con la desinteresada colaboración de muchos feligreses.

MARISTÁN:

Frente al Convento de la Concepción se encuentra el actual solar del que fue Maristán, mandado construir por Mohamed V en 1369, fecha que se conoce por la inscripción que existía en la fachada del edificio que hoy se encuentra en el Museo de la Alhambra. Su uso como hospital mental no duró mucho tiempo ya que el el siglo XV se comenzó a utilizar como ceca. Posteriormente se dedicó a convento, cárcel, cuartel y hasta casa de vecindad que se abandonó en los años setenta.

Al ser declarado en ruinas por el Ayuntamiento fue demolido en 1843. En la actualidad, las ruinas presentan un descuidado aspecto hasta el punto que se ha llegado a construir una cochera justo al lado de la entrada y a la vista desde el compás del Convento de la Concepción, lo que indica el grado de sensibilidad, tanto pública como privada, que se posee en esta ciudad. La cercanía del Bañuelo parece que cumplía la finalidad de hacer posible los baños de impresión para aquellos dementes que pudieran necesitarlos, tal y como hasta hace muy poco tiempo se venía practicando en los hospitales de igual tipo de enfermos.

PLAZA NUEVA:

 

 

 

 

Se acordó su apertura en agosto de 1.506 agrandando lo que hasta ese momento había sido la Plaza de Hattabin mediante el cubrimiento del río Darro que dividía el territorio en dos. La obra se realizó en fases diferentes ya que la inicial unificó la zona Este soterrando el río desde el puente cercano a la actual Iglesia de Santa Ana y de San Gil hasta la Cuesta de Gomérez. El siguiente tramo se inició en 1512 a través del entumbamiento del Darro desde la Cuesta de Gomérez hasta el viejo puente de los Barberos que permitía la comunicación entre la calle de Elvira y la placeta de los Cuchilleros, resultando la Plaza Nueva de Hatabín. Pese a ser oficialmente denominada de varias y diferentes formas, conservó siempre su inicial nombre que es con el que se la conoce actualmente.

Un desbordamiento del río ocurrido el 28 de Junio de 1.835 arrastró uno de los pilares soportes de la obra así como, y en consecuencia, una manzana de casas vinculadas a él. En cualquier caso y pese a esos eventos contrarios, Plaza Nueva (que realmente comprende visualmente tanto la plaza del mismo nombre como la de Santa Ana) es un paradigma de integración urbana que supone que dos plazas físicamente independientes sean funcionalmente capaces de actuar como una sola teniendo en cuenta las excelencias que ello conlleva en el orden estético y en la dinámica de transición paisajística, así como en la cadencia de complementariedad arquitectónica y viaria que se agrega al ritmo visual de este magnífico y gran espacio capaz de contener su propia gradiosidad además de la añadida por la Real Chancillería y por la sorprendente iglesia mudéjar de Santa Ana.

PLACETA DEL COMINO:

Nada más iniciarse el ascenso, un pequeño ensanche da lugar a la placeta del Comino que, seguramente, debe su nombre al reducido tamaño de la plaza. La visión más allá de la tapia es francamente impresionante, las colinas, el verdor, las luces tamizadas si de la mañana se trata, las vespertinas reflejadas en una inmensa paleta de colores, cada uno de ellos más sorprendente, nos dejan sin respiración por tanta belleza de impacto instantáneo. Entre la frondosidad y con un fondo de cipreses, las torres de la Alhambra emergen demostrando su importancia y la enorme carga histórica de la que pueden presumir. La torre de Comares, Qubba impresionante donde las haya, nos indica la importancia que tuvo como salón del trono y como foco de impresión para los visitantes que quedaban inmersos en el espectacular juego de luces de las comarías multicolores y de los reflejos secundarios y sugerentes procedentes del vibratil mercurio que actuaba como espejo de luces potenciadas al infinito de la impresión.

En medio de tanto verdor se echan de menos las siluetas de aquellos legendarios palacios que también salpicaban el paisaje: Alixares, Dar al-Arusa, la Casa de las Gallinas... Algo más alto el cerro de Santa Elena, poblado de ermitaños en el siglo XVII y donde hoy, a duras penas, aún resiste la Silla del Moro. Luego, el Llano de la Perdiz, y Jesús del Valle; todos ellos cortados en fuertes pendientes hacia Valparaíso y ocultando entre sus vericuetos fuentes famosas como la del Avellano, de la Salud, Agrilla...

ALMINAR DE SAN JUAN DE LOS REYES:

La iglesia de San Juan de los Reyes se alza sobre lo que fue la mezquita de los Conversos o de los Penitentes (Gima Ataibín), la primera que bendijeron los Reyes Católicos como nuevo templo cristiano el 5 de enero de 1.492. Dice la tradición que la reina Isabel puso en ella una cruz con una pila de agua bendita y que fue ella la que le dio el nombre de San Juan. Bien por esta presencia Real o por un cuadro en que los monarcas aparecían orando a los santos Juanes y a Nuestra Señora de las Angustias, se le añadió el apelativo de 'los Reyes'. Quizá por que Juanes eran los padres de los monarcas y ambos, por demás Segundos (uno de Castilla y otro de Aragón), eran reyes.

Destruida la mezquita en 1.520 para construir el nuevo templo, sólo se salvó el alminar almohade que data de principios del siglo XIII. En tiempos modernos se le añadió un cuerpo de campanas fruto del oportunismo utilitarista cristiano. La bella decoración de ladrillo agramilado del segundo cuerpo, así como el remate superior, le dan un especial atractivo que nos recuerda la Hasana, la Kutubía e, incluso, la Giralda. Suprimida como parroquial en 1.842, hoy es sede de la Hermandad del Santo Vía-Crucis, Cofradía de Nazarenos de Nuestro Padre Jesús de la Amargura, María Santísima de las Lágrimas y Nuestra Señora de los Reyes.

IGLESIA DE SANTA ANA:

Dentro de una plaza administrativamente independiente de Plaza Nueva pero que forma unidad con ella de un modo funcional y visual, esta magnífica iglesia se construyó en el siglo XVI sobre los cimientos de la Aljama Almanzora (anteriormente de Badis). Es de fábrica mudéjar, como casi todas las iglesias del Albayzín, con una excelente portada de estilo Renacimiento. Se erigió parroquial en 1.501 y se edificó en 1.537 según proyecto de Diego de Siloé por el albañil Alonso Hernández trazando la portada Sebastián de Alcántara y su hijo Juan. Un cuerpo de columnas corintías flanquea su arco semicircular con escudos del Arzobispo Niño de Guevara y sobre el entablamento un cuerpo superior con hornacinas que albergan las imágenes de Santa Ana, María Jacobí y María Salomé coronando el conjunto un bellísimo medallón de la Virgen de Diego de Aranda y Siloé. La preciosa torre de ladrillo construida por Juan de Castellar tiene balcones con arcos, alguno graciosamente ageminado, con albanegas de azulejos blancos y azules de llamativa composición.

CASA DEL CHAPIZ:

Es actualmente sede de la Escuela de Estudios Árabes siendo el edificio el resultado de haber unido dos casas moriscas levantadas sobre lo que fue la rábida Alhdeb: la de Lorenzo el Chapiz y la de su cuñado Hernán López el Feri. Ambas conservan todavía sus formas básicas, de manera que tanto en una como en otra encontramos sendos patios con alberca, jardín y demás elementos fundamentales. La sala principal presenta, como parte destacada, un excelente alfarje de doble orden de vigas imprescindibles por la excepcional anchura de la sala que cubren. Igualmente sobresale el gran ventanal de la crujía encarada al Sur por su prodigiosa resolución así como por las excelentes vistas que desde aquí ofrece la Alhambra.

Puestos a elegir, no se sabe si inclinarnos por el excelente emplazamiento, la profusa y magnífica decoración, las galerías, el excitante patio o los espléndidos jardines que conforman un verdadero lugar más propio de los cuentos de las Mil y Una Noches que de la vida recoleta y vigilante de dos moriscos, casi siempre, puestos bajo sospecha.

VISTA DEL ALBAYZÍN DESDE LA ALHAMBRA:

El Albayzín debe su nombre a los halconeros (Bayyezin) que habitaban el área extramuros de la zona residencial siria, primero (714-1.002), y Zirí, después (1.013-1.099). De entre las restantes versiones hay una que figura frecuentemente justificada y que se refiere a los refugiados de Baeza (1.227) como los responsables de la nueva toponimia; incluso hay quien lo traduce como Barrio en Cuesta (Al Jhatib). Se trata de una parte de la ciudad que, aunque la genera, parece desagregada de ella habiendose convertido en una isla social, histórica y cultural dentro del actual ámbito urbano.

Es un barrio original, misterioso y profundo que la UNESCO ha sabido designar Patrimonio de la Humanidad; de piso achinado y con calles enrevesadas y confusas, ofrece visiones formidables e inesperadas cada vez que doblamos una esquina así como olores variados a cada paso. Sus magníficas y, a veces, irreales perspectivas pueden considerarse como de las más impactantes del mundo.

CASA DE LA DOCTRINA (En Plaza de Aliatar):

"Otrosí.. que aya una casa en que aya continuamente a lo menos cien niños, que por ahora, de presente, los primeros que en ella se pusieren sean hijos de nuevamente convertidos... e que allí se les dé de comer e tengan maestros, personas de sciencia y prudencia, que les enseñen e doctrinen en las cosas de nuestra sancta fe catholica e en otras buenas e loables costumbres" (J. ANTOLINEZ DE BURGOS: Historia Eclesiástica...)

Por voluntad del emperados Carlos nació en 1.526 el Colegio de San Miguel que estuvo en la Plaza de las Pasiegas hasta 1.692, cuando se derribó para dar vista a la fachada de la Catedral. Pero los escasos logros obtenidos en el adoctrinamiento de los moriscos llevaron al Arzobispo Guerrero a crear en 1559 una fundación muy parecida en el Albayzín con la colaboración del jesuíta padre Albotodo, "morisco de raza que, por su fe, su elocuencia y su conocimiento del árabe fue uno de los más eficaces propagadores de la doctrina y la lengua de los cristianos entre el pueblo sometido" (A. GALLEGO BURIN: Granada...) La casa cerró en 1577 al cesar en su cargo el arzobiso promotor.

CASA DE CASTRIL:

La casa toma su nombre del Señorío de Castril concedido por los RR. Católicos a su Secretario Hernando de Zafra. Se construyó por uno de sus nietos en torno al 1540 y se desarrolla en torno a un patio cuadrado con jardín en la parte posterior y tiene dos plantas, presentando en el lateral norte otro piso con torre.

Sobresale del edificio su hermosa portada que desplazada del centro del edificio se manifiesta en tres niveles: en el primero de ellos se abre la puerta adintelada y enmarcada con medias columnas y con fuste de doble acanalamiento y capitel antropomórfico. En torno a la puerta una cenefa se ornamenta con veneras, monstruos alados y panoplia de armas romanas, árabes y cristianas. Una torre de Comares aparece en la clave del dintel de la puerta, enseña que los Reyes concedieron a su Secretario por su excelente intervención en las Capitulaciones de la ciudad y por haber cumplido esa torre de la Alhambra un papel pasivo importante en el proceso de rendición. Ya en el segundo nivel, hay flameros sostenidos por sátiros y pilastras con decoración de grutescos que enmarcan la decoración interior con los escudos de la familia sostenidos por tenantes en su parte más baja y en la más alta, el ave fénix, símbolo renacentista de la inmortalidad del alma así como leones. En lo más alto de la fachada y centrado hay un balcón rodeado de cenefas y tondos con bustos diversos. Sobre lo anterior, se yergue un friso con monstruos y figuras humanas así como una cartela de 1539 sobre la que canes y hojas de acanto sostienen el alero. Sobrevolando el balcón esquinero cegado que se sitúa a la derecha del balcón de la portada, según la vemos, se inscribe la frase "Esperándola del Cielo" que en realidad se refiere a la salvación del alma en diálogo con el ave fénix ya citado. Sin embargo la leyenda, tan frecuente en el Albayzín, cuenta que se debe a la petición de justicia o de salvación de Luis de Quintanillo hecha a D. Hernando de Zafra con la respuesta de éste de que debía esperarla del cielo por que él no se la iba a proporcionar. Otras versiones sazonan la tradición de la casa haciendola más sugerente.

PLACETA DE SAN JOSÉ:

Dentro de la irregularidad de la plaza, sorprende un tanto la dimensión del espacio, algo más amplio de lo que suele ser habitual en estos ensanches. La plaza debió surgir ligada a la iglesia de su mismo nombre: la de San José que se edificó sobre el solar de la mezquita Almorabitín (de los morabitos o ermitaños), una de las más antiguas de Granada, derribada en 1.517. Los valores histórico artísticos que el templo posee son, sucintamente: un retablo gótico, armaduras y cubiertas mudéjares; el retablo del altar mayor -de Ventura Rodríguez; imágenes de Ruiz del Peral y Alonso de Mena; el Cristo a la Columna, de Siloé; y el Crucificado de Mora "que es el más bello de los crucificados andaluces". Cierran la plaza edificios de diversa apariencia que logran un entorno acorde con su origen pero absolutamente inadecuado para los muchos automóviles que a su alrededor aparcar, sin que se pueda adivinar por donde han llegado y cómo trepan los escalones del fondo.

Desde la plaza se inicia la cuesta de San José, marcada por dos elementos históricos: el aljibe y el alminar. El aljibe, probablemente del siglo XI, fue recuperado bien entrado el siglo XX. Es indudable que lo mejor de la placeta se concreta en la vista del alminar verdadera reliquia de la antigua mezquita, pese al desgarbado e incoherente cuerpo de campanas que tiene la desdicha de soportar. Es la única arquitectura que resta de la mezquita de los Morabitos y, según los expertos, es el único ejemplar que queda en España anterior a los almorávides y por lo tanto datable entre los siglos VIII y X. De planta cuadrada, su parte baja está construida con sillares romanos enlazados con yeso. El resto del aparejo es de lajas de La Malahá, dispuestas en tizones de tres en tres, mientras que en la fachada la disposición se regulariza por el sistema de soga y tizón . En la parte frontal llama la atención la ventana con arco de herradura, y sin dovelas, que pasa por ser la más antigua de su género existente en Granada.

PALACIO DE DARALHORRA:

A este palacio nazarí puede accederse desde dos puntos: desde la plaza de San Miguel Bajo, a través del callejón del Gallo, o desde Plaza Larga por el Arco de las Pesas y el Callejón de las Monjas. Como dato agregado es importante mencionar que está limitado por elementos arquitectónicos como el Convento de Santa Isabel la Real, la Iglesia de San Miguel y las murallas ziríes del siglo XI donde, seguramente, estuvo situado el gran palacio de Badis, el famoso Dar Al Dic Roh.

En este recinto debió buscar refugio Aixa, madre de Boabdil y esposa de Abul Alí Hassan Asquilula (Muley Hazen) cuando éste, enamorado de la Rumía, Isabel de Solís, la relegó en el rango del harén. Pero si esto corresponde a la verdad, la leyenda es francamente fastuosa: Cuenta que Yusuf I estuvo casado y enormemente enamorado de su favorita la bellísima Kamar a la que Yahía, noble cortesano, pidió relaciones que aquella le negó. En su despecho, el noble consiguió introducir una joya de Zara, amante de Omar, en el joyero de la "honesta" Kamar. En conversación aviesa, Yahía indujo al rey a la desconfianza al comentarle que para saber si las mujeres eran fieles no había forma mejor que mirar en su joyero. Así hizo Jusuf y así la consideró infiel y reo de alta traición. En lugar de ajusticiarla deportó a su bella esposa a este palacio para de él no salir nunca más. Pero la verdad tenía que brillar y brilló: Yahía fue ajusticiado y la favorita retorno al lugar que le correspondía por justicia y por compensación. Lo de llamar al palacio de la "honesta" parece guardar relación con este hermoso episodio.

EL BAÑUELO :

Conocido asimismo como Baño del Nogal (Hamman al Yauzá) o de los Axares (placer o deleite), en alusión al barrio que lo albergaba, es uno de los pocos baños que persisten pese a ser numerosos los que en su momento histórico proliferaron. Aparte de los baños privados, los públicos o Hammanes tenían un claro sentido cívico y religioso. Los habitantes del barrio acudían a ellos para lavarse, cuidarse el cuerpo y compartir conversación, preocupación y ocio con sus vecinos además de purificarse ante Dios.

El Bañuelo se construyó en el siglo XI cuando reinaba Badis Ibn Habus, el más prestigiosos de los reyes ziríes, siendo considerado como uno de los baños más completos de Al Andalus y el más antíguo de Granada. De planta rectangular, tiene un vestíbulo cubierto con bóveda de cañón y claraboyas que da acceso a la sala de refresco en cuyo extremo se abren alcobas abiertas con arcos de herradura geminados. La gran sala central tiene galerias en tres de sus lados formadas por arcos de herradura que descansan en columnas y cimacios. Se cubre con bóveda esquifada que tienen abiertas lumbreras octogonales. A continuación aparece el caldario con una distribución similar a la que tiene la sala de refresco, todo ello realizado con materiales comunes de argamasa y ladrillo. Es considerado como Bien de Interés Cultural.

SAN CRISTOBAL:

La iglesia de San Cristobal se levanta, como todas las iglesias de la época, sobre el solar de la mezquita de la Axarea o de la explanada. Es un edificio de gran sencillez y solidez con una posición geoestratégica admirable, de modo que las gentes del lugar aprovechaban la excepcional situación de la plaza para contemplar las fiestas de toros que se hacían en el campo de la Merced.

Siguiendo los poderosos muros del templo se puede acceder a los pretiles de un aljibe que se pierde en todo lo hondo. "...hay que descender por una escalera hasta el fondo de un recinto de planta pentagonal situado a 6,30 m. por debajo del nivel de la calle. Gracias a este artificio es posible que el agua llegue por gravedad desde el tomadero situado en la puerta de la casa de los Mascarones a 767 m. sobre el nivel del mar, a través de una mina excavada en el terreno natural, hasta la colina de San Cristóbal a 771 m. Esta mina o galería es todavía visitable actualmente. Se accede a ella por encima de la bóveda del aljibe y mantiene aproximadamente el mismo trazado de la calle, con unas dimensiones suficientes para andar cómodamente de pie, hasta llegar al cruce con la carretera de Murcia. En este punto, para garantizar su estabilidad ante la circulación de vehículos pesados, se dejó reducida a una estrecha atarjea que apenas permite el paso de un hombre..."

CALLEJÓN DE LAS MONJAS :

Hubo un tiempo en que su nombre fue 'Callejón de Santa Isabel', por la proximidad del convento. También fue llamado 'Callejón del ladrón del agua', en clara alusión a la apropiación indebida del agua del acueducto.

Con el Arco de las Monjas en primer término(panorámica de la fotografía), se contempla una sugerente imagen de San Cristóbal y el caserío que lo circunda.El valor histórico de este lugar viene de la reacción política que a los seguidores de los Augsburgo supuso el ascenso fulgurante e imparable de los Borbones en nuestra ciudad y, también, en España. Era una ventosa noche del mes de marzo de 1.705 cuando los minoritarios seguidores de los Austrias realizaron un contubernio que pudiera llevarles al restablecimiento o mantenimiento del antiguo poder en el que ellos serían garantes de la continuación política de las glorias de España así como sus beneficiarios más inmediatos y privilegiados. Como era de esperar, su intentona fracasó lo que les supuso juicio sumarísimo y ahorcamiento inmediato, parece ser, que bajo el arco tan bello que contemplamos. A la mañana siguiente sus cuerpos colgaban balanceándose del arco: Don Beltrán García, Don Alvaro Cárdenas, el vizconde de Cardona y cuatro conjurados más, cabecillas todos ellos de la conspiración. Así habían dejado de conspirar y crear oposición violenta al emergente poder francés.

Cuentan los naturales del barrio que durante las noches más lluviosas, más ventosas y más oscuras, parecidas a aquella en la que ocurrieron los hechos, las almas de los ajusticiados vagan por el angosto de la calle reivindicando su verdad y su razón produciendo el lógico terror en aquellos atrevidos viandantes que los puedan percibir..

CUESTA DE MARÍA LA MIEL :

Dice la leyenda que en época nazarita existía en esta calle un palacio donde habitaba el bravo guerrero Salam Almansur. Entre el botín conseguido en una razzia contra la villa de Zahara se hallaba María Inestrosa, una cristiana que, por su belleza, despertó la pasión del soldado. Como la cautiva en algún palacio en el entorno del Algibe del Gato, estaba prometida a Enrique de Saavedra siempre se mostró esquiva a los deseos de Salam Almansur. Por medio de una alcahueta que siempre se encuentra en situaciones parecidas, Enrique le hizo llegar una nota que envolvía un ramillete de olorosos jazmines. Estando leyéndola con avidez apareció Salam con intención de conseguir por la fuerza los favores de la doncella. María, para evitarlo, trató de arrojarse al aljibe, pero su carcelero la detuvo y sólo el ramillete de flores cayó al agua, endulzando con su intenso aroma, de ahí que se llamara el aljibe del agua de miel "Asal Giab". Enrique de Saavedra llegó oportuno y consiguió arrancar de los brazos del sarraceno el grácil cuerpo de María huyendo juntos a Castilla.

La parte alta de la calle así como su entorno, en especial la Placeta de las Minas, posee una tradición histórica muy particular por haber sido también escenario de las fraudulentas excavaciones arqueológicas del P. Flores. Sin embargo, se ha constatado restos arqueológicos romana a través de varias muestras obtenidas en sus solares: una cabeza de mármol, una lucerna y resto de habitación. El historiador Seco de Lucena sitúa en esta calle, justo en la esquina con el camino Nuevo de San Nicolás, la mezquita de Ibn Dacmun.

SAN BARTOLOMÉ:

Procede esta preciosa iglesia mudéjar de la primera mitad del siglo XVI y vino a sustituir a la mezquita llamada al-Burriyani o Alburriana. La gran sencillez de la portada contrasta con la belleza de su torre que por la parte de la entrada a la iglesia apenas si se ve. El rincón del aljibe es una pura umbría, perenne de musgos y verdín sobre los cantos de los ladrillos, la mayor de las veces abierto y proclive, por ello, a la inmersión de basuras, refugio de gatos y hedores insoportables. Está embutido en la capilla bautismal de la iglesia asegurándose así, en tiempos, el suministro del líquido sacramental cada vez que era necesario. En algún lugar de la plaza estuvo hasta mediados del siglo pasado la 'Casa de los Corazones', así llamada por los que, a modo de adornos cubrían la fachada y el portal. Se vino abajo por abandono y toda ella quedó convertida en huerta que, mientras duró, conservó tan romántico nombre. Cuenta la tradición que esa fue la manera en la que un rico propietario quiso proclamar el amor que sentía por su amada.

CONVENTO DE SANTA CATALINA DE ZAFRA:

Desde el exterior la vista del convento resulta muy agradable por el dinamismo que imprimen los pequeños huecos de las ventanas sobre el paramento blanco; la torre resulta sumamente ligera, casi perforada por los arcos de medio punto y engalanada con un bello ajimez de celosía en uno de los laterales. La iglesia, destruída en un incendio en 1.678, conserva importantes obras de arte de Risueño, Mora, Bocanegra y Alonso y Pedro de Mena, así como una fuente árabe convertida en pila bautismal. La portada es renancentista y recuerda bastante el estilo de Diego de Siloé; está coronada con una imágen de Santa Catalina de Siena y los escudos de Hernando de Zafra y Leonor de Torres, los fundadores, a ambos lados.

IGLESIA DE SAN PEDRO:

Enfrente de la calle de Zafra se halla quizá el mejor paraje de la Carrera: la plazuela de la iglesia de San Pedro. La iglesia es un ejemplar tardío de mudejarismo y renacimiento porque, según se dice, en 1.559 vino a sustituir a otra anterior que, a su vez, se había edificado sobre el solar de la mezquita de los Baños. Además de los encantos del sitio, posee los suyos propios: primero, la entrada principal de Pedro de Orea quien "trazó y labró esta sobria y rica portada en 1.589. El conjunto arquitectónico posee una serenidad de líneas bastante clásica. No obstante los constantes motivos del manierismo se han introducido ya, tales como frontones partidos y mutilos sustituyendo a los capiteles" (C. FELEZ LUBELZA: Portadas manieristas...) La torre, algo maciza pero aligerada por el retranqueo del cuerpo de campanas, el saliente del alero y, sobre todo, por el excepcional encaje en el paisaje dialoga con una intensidad inesperada con las cercanas torres de la Alhambra y todo lo que representan. El interior, unitario, con capillas entre contrafuertes, está enriquecido con abundantes e importantes obras de arte; pero lo más espectacular son las abundantes y hermosísimas cubiertas mudéjares que abundan por todas partes: en la nave, en el crucero, en el altar mayor y en las atractivas capillas laterales. (A. GUTIERREZ: El Albayzín)

PASEO DE LOS TRISTES:

Lo de Paseo de los Tristes debe tener su razón de ser por aquello de que por aquí pasaban los cortejos fúnebres camino del cementerio y las despedidas definitivas finalizaban con llantos interminables, inmensos y estremecedores. O quizás, también, por que el lugar "...servía de vespertino asueto a oidores, alcaldes del crimen y 'golillas', tras su jornada de trabajo en la Chancillería, los cuales con su seriedad y negros atuendos, infundían respeto y cobraban aspecto de hombres meditabundos" (J. BELZA: Las calles de Granada) En su amplio devenir ha sido utilizado para realizar en ella, previo cierre de sus calles adyacentes, corridas de toros, saltos de garrocha, cucañas, corridas de cintas, carreras de caballos y demás divertimentos, en la mayoría de los casos acompañados por el agudo sonido de las chirimías que se tocaban a fuerza de pulmones, en la Casa de las Chirimías que, por esa razón se llamaba así. Viniendo desde el Oeste para desembocar en la Cuesta del Chapiz o en el camino bajo de Guadix es la primera casa que nos encontramos a la derecha nada más embocar la hermosa explanada del antiguo Axarís. Construída en 1.609 para los que con las chirimías y trompetas animaban las fiestas de toros y cañas que se celebraban en el paseo, con el tiempo se cegaron los arcos de la galería y otros huecos de la fachada para convertir la casa en habitación de vecinos. No hace mucho tiempo fue restaurada por el Ayuntamiento. Junto a ella está el puente del mismo nombre que, para Seco de Lucena Escalada, bien pudiera ser el 'Alcantara aben Rasik' (puente del hijo de Rasik) rehecho en 1.882.

PLAZA LARGA:

"El tercer lugar tiene la plaza larga que está en llano del Albayzín dandole entrada por la parte de la Alcaçava la puerta nueba; es cuadrada con un fuente de dos pilas enmedio que su agua es del balle del Parayso o balparaiso. Sirvese de quatro entradas a las quatro partes y por la una se le sirbe de cerca el primero muro de Yliberia. Llamose larga porque en las dos de sus calles a que ella da principio se vende abastadamente todo el mantenimiento para todo el Albayzín, como otra Ciudad separada, como el Pan, Carne, Vino y Pescado y lo demás hasta las frutas que son las mejores por las cercanias que tiene a las huertas del fargue y carmenes de aynadamar..."(F. HENRIQUEZ DE JORQUERA: Anales...)

La Plaza Larga de nuestros días ya no es lo que era: pero aún conserva un sabor típico por la gente que a ella concurre, por las perspectivas de calles como la Alhacaba y del Agua, por la puerta árabe del fondo o, quizá, por el aire albayzinero que allí se respira. Y para que no falte nada, también circulan por aquí los rumores de la leyenda del 'Estanque encantado': el carmen de un palacio árabe, abandonado tras la conquista, se convertía en florido vergel durante la noche (A. GUTIERREZ: El Albayzín)

CALLEJÓN DE SAN CECILIO:

Viniendo desde la Plaza de San Nicolás y después del recodo central nos topamos con los restos de la muralla de los siglos X-XI justamente donde se halla abierta la capilla de San Cecilio que es una transformación cristiana oportunista pero bella. En ese lugar pudo estar el Hinz Roman (Castillo del Granado) que, por deformación, pudo dar nombre a la ciudad. En época almorávide se cegó la puerta original de ese lugar (Bib Qastar) por que se creía, de acuerdo con la leyenda, que por esa vieja puerta entrarían los invasores que acabarían con la ciudad árabe y con el poder político que esta cultura representaba. Pocos metros más al Oeste construyeron otra puerta nueva, defensiva en ángulo, denominada como Bib Zieda o Ziyada conocida, hoy, como Puerta Nueva o arco de las Pesas. Desde este punto está realizada la fotografía que se acompaña con el resultado de ofrecernos una de las imágenes más equilibradas, sugerentes y prodigiosas que el hermoso Albayzín nos puede ofrecer. Bajo la minuscula espadaña erigida sobre la sólida y vetusta muralla, se insinúa la portada de la Capilla de San Cecilio, patrón de Granada: Fué construida en 1.752 y conmemora la supuesta prisión del santo y sus once compañeros en el siglo I, antes de ser quemados en hornos de cal en las cuevas del monte Ilipulitano. La capilla ocupa el interior de la antigua "puerta de Hernán Román, o 'Fernán Román,' así llamada porque cierto individuo de tal nombre había poseído unos huertos cerca de ella hacia 1.537...pero todo ello estaba destruido ya en el siglo XI, cuando se levantó nuevo y más grande muro enlazando con el viejo sobre los cimientos de la puerta referida, que desde entonces quedó inútil. En aquel mismo siglo edificóse a poco trecho otra que se conserva íntegra y estuvo cerrada por largo tiempo, a causa de cierta supersticiosa predicción de los moros, hasta que en 1.573 se mandó abrirla, de aquí el llamarse Puerta Nueva, y también arco de los Pesos..." (M. GÓMEZ MORENO: Guía de Granada).

SAN NICOLÁS:

Toda esta parte a la que se acaba de acceder queda aglutinada por la iglesia de San Nicolás; le presta su nombre a dos calles, un camino, una plaza, un antiguo cementerio y un mirador. Además hace de centro de convergencia para otras tres calles más. Quiere ello decir, y el plano actual así lo confirma, que desde la erección del templo en 1.525 hasta nuestros días, ha debido haber aquí una intensa actividad remodeladora que ha trastocado por completo el entramado musulmán y el de los primeros tiempos cristianos.

Contra lo que pudiera creerse, la posición privilegiada del templo, en lo más eminente de la Alcazaba, no favoreció el asentamiento de población nueva, y, en cambio, sí proporcionó territorio suficiente para futuras intervenciones urbanas: "su becindad no es grande y sus feligreses no son ricos, sino un mediano pasar a causa de la expulsión de los moriscos y por estar en grande altura y oi los granadinos se han reducido a lo llano y nuevas poblaciones" (F.HENRIQUEZ DE JORQUERA: Anales...)

IGLESIA Y PLAZA DE SAN MIGUEL BAJO:

Sencilla, insinuante y pueblerina, tiene esta plaza un encanto especial despertando en cualquiera un sentido de identificación que no todos los lugares logran pese al desacertado tratamiento urbanístico que ha venido recibiendo desde siempre: invasión de cacharrería multicolor, ocupación de su grácil espacio público por sillas de bares, poltronas de competencia, mesas con periodicos y revistas de todo tipo, sombrillas cocacoleras agresivas y mutantes con desacierto en su disposición, y, lo peor, una plataforma roqueña de color de albero, con peldaños peligrosos descordinados que más parecen puestos para que la gente se rompa las piernas que para facilitar piso firme y paso regular a quien pudiera querer bailar sevillanas. Excéntrico respecto al centro de la plaza un Cristo pesado, que se ilumina en la noche con un pobre farol, roto y lañado, pétreo y severo, ocupa su última localización una vez que ni perros ni vecinos o visitantes vierten sus micciones a sus pasivos pies. Realzaba la importancia de este barrio la presencia de algunas mezquitas: una, en el lugar que hoy ocupa la iglesia; otra, en la inmediata calle de Bocanegra; y, junto a la casa de la Lona, la mezquita de Badis. Por estos lugares se sitúan los terribles acontecimientos del Pogrom del 31 de Diciembre del 1.066, cuando árabes y bereberes, incitados por el alfaquí Abu Ishaq de Elvira, asesinaron a Yusuf ben Nagrela, ministro judío de Badis, degollando a cerca de 4.000 personas: "He llegado a Granada y he visto que los judíos reinan en ella. Los musulmanes hacen una mala comida a dirham por cabeza, mientras ellos se regalan opíparamente en los festines de palacio. El jefe de esos micos ha enriquecido su alcázar con incrustaciones de mármol y ha hecho construir en él fuentes por donde corre el agua más pura; mientras nos hace esperar en su puerta, se burla de nosotros y escarnece nuestra religión. ¡Ah! degolladlo pronto y ofrecedlo en holocausto. Sacrificadlo; es un carnero cebado. No perdonéis tampoco a sus parientes ni a sus amigos, que han acumulado también tesoros inmensos. Apoderaos de su dinero al que tenéis más derecho que ellos. No creáis que es una perfidia matarlos, no. La verdadera perfidia será dejarlos reinar" (L. SECO DE LUCENA ESCALADA: Mis memorias...)

La iglesia de San Miguel está edificada sobre el solar de una mezquita, como lo atestigua la presencia del aljibe, cuya portada se adosa a la fachada occidental del templo. La mezquita fue consagrada como lugar cristiano en 1.501, mientras que la construcción del templo no se inició hasta 1.528. Entre este año y 1.539 se levantó un templo que sólo abarcaba el espacio que hoy delimitan los tres arcos apuntados del interior. Posteriormente, entre 1.551 y 1.557, se amplió hasta los pies, tal y como hoy la vemos. "está en lo mejor y más llano de ella (la Alcazaba)... con su famoso templo y vistosa torre, con un aljive al pie grande y de agua corriente. Adornale una vistosa plaça señoreada de una puerta deste templo que mira al occidente. Adornase de buenas y grandes capillas de cavalleros nobles y su mayor con curioso retablo. Sirvese de un beneficiado, cura y sacristán y algunos capellanes de las capillas. Gánase en el grande jubileo su titular día y concurre a celebrar la fiesta la Universidad de los beneficiados. Citan en ella tres hermandades: la Cofradia del Santisimo Sacramento y Animas del purgatorio y la esclavitud y anima de Nuestra Señora y glorioso arcángel, servida de sus hermanos y cofrades con grande devoción y puntualidad en sus festividades...y es habitada de gente principal y noble y ministros de la Real Chancilleria porque goçan de buenas e saludables aguas y las ay de grandes cavalleros y está en ella la antiquisima del duque del Infantado y la del conde de Ureña, oy duque de Osuna" (H. De JORQUERA: Anales...)

PLAZA DE ALIATAR:

Ibrahim Alí Atar fue alcaide de la ciudad de Loja, "moro célebre, por haberse elevado con valor desde el modesto ejercicio de especiero a las mayores honras de la caballería. Enriquecido con el señorío de la villa de Zagra, vivía casi siempre pobre porque aplicaba sus rentas al pago de almogávares y espías y a la manutención de un pequeño ejército...Aliatar había sido durante años el terror de las familias cristianas, y singularmente de las de Lucena, cuyos campos convertidos en teatro de sus rapiñas llamábanse la 'Huerta de Aliatar'" (M. LAFUENTE ALCANTARA: Historia de Granada). Curtido en numerosas guerras de frontera, en algunas crónicas aparece combatiendo todavía a la edad de noventa años. Sus acciones fueron determinantes para salvar Loja del asedio cristiano en 1.482, pero los romances castellanos le dan como perdedor y muerto frente al maestre de Calatrava, Don Rodrigo Téllez Girón: "Dábanse grandes heridas reciamente peleando: el maestre es valeroso, el moro no le ha durado. Finalmente le mató como varón esforzado; cortárele la cabeza, y en el pretal la ha colgado". En realidad fue el maestre quien perdió la vida en este encuentro, aunque Aliatar corrió la misma suerte al año siguiente, en la batalla de Lucena, a manos de Don Alonso de Aguilar: "...hirió varias veces a Aliatar, pero apiadándose de su avanzada edad quiso salvarle la vida, conminándolo a rendirse: '¡A un perro cristiano, nunca!', fue la respuesta del moro. Apenas pronunciadas estas palabras la espada de Don Alonso le partió en dos turbante y cabeza, hundiéndosela profundamente hasta el cerebro. Aliatar cayó muerto sin proferir un gemido y su cuerpo rodó hasta el Genil, donde nunca se pudo encontrar" (W. IRVING: Crónica de la conquista de Granada.)

SANTA ISABEL LA REAL:

"También fundó la Reyna el año de mil y quinientos y uno el convento Real de monjas Franciscas, que llaman de la Reyna, con título de Santa Isabel, en memoria de la Santa Reyna de Hungría, que fue de esta orden. Y dize el padre Gonzaga que fue en una casa y huerta Real en que vivió una infante religiosa doncella, hermana de un Rey Moro: que también el demonio tiene religiosas; y por esto se llamaba Daralhorra, que significa la casa de la doncella. De esta casa hicieron los Reyes merced a Fernando de Zafra su Secretario. Labrola a lo castellano, y me dizen que están en ella hoy sus armas, pidiosela la Reyna para este convento, y diole orden para que dotase quarenta monjas en trecientas mil maravedis, y quinientas fanegas de trigo en cada año, y estas quarenta monjas son a provisión del Rey, y se llaman de la Reyna. Vino de Córdova para fundadora el año de mil y quinientos y siete doña Luisa de Torres viuda del Condestable de Castilla Don Miguel Iranzo..."

(Francisco BERMÚDEZ DE PEDRAZA: Historia Eclesiástica...).